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Un espacio de reflexión sobre las energías renovables en la era del colapso petrolero

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Biocombustibles y el Colapso Petrolero

El año 2006 a sido el año de la concientización a nivel mundial de la importancia del problema del calentamiento global. Hoy en día parece innegable la relación que existe entre el calentamiento global y la creciente cantidad de desastres naturales, que han puesto en evidencia como el incesante desarrollo industrial amenaza el delicado equilibrio ambiental. Esta situación a motivado numerosos debates en torno a la doble cuestión de como encarar la crisis energética y el calentamiento global.

Recientemente, después del envión que les dio EEUU, los biocombustibles parecen ser la fuente de energía renovable con mas adeptos, que promete solucionar el problema de crisis energética y dependencia al petróleo del mundo, también se presentan como una solución al calentamiento global ya que reducirían la emisión de gases de efecto invernadero.
Al hablar de biocombustibles se habla de dos productos distintos: el etanol y el biodiésel. El etanol se utiliza para reemplazar o agregársele a la nafta y puede ser producido a partir de maíz, caña de azúcar, remolacha, sorgo, trigo, cebada y hasta madera. El biodiésel puede reemplazar o ser combinado con el gasoil, y se produce a partir de aceite vegetales obtenidos de plantas oleaginosas como la soja, el girasol, o la colza. La utilización de cualquiera de estos combustibles no requiere modificaciones significativas a los motores tradicionales, y en el caso del biodiésel, por su elevado nivel de lubricidad, eleva la vida útil de los mismos.

Los promotores de los biocombustibles señalan además las ventajas económicas de esta forma de energía. El hecho de que representa, según dicen, una gran oportunidad para el sector agrario, sobre todo para los países en vías de desarrollo; y el hecho de que pueden ser absorbidas por la industria petrolera actual sin requerir grandes cambios en su infraestructura de fabricación, transporte y distribución de combustible (o sea que no son una amenaza para la industria petrolera), se consideran como sus principales ventajas.
Evidentemente por lo expuesto, los biocombustibles representan un negocio formidable para ciertos sectores corporativos, como son el agro y las petroleras, pero hay numerosas voces en todo el mundo que se alzan contra la corriente advirtiendo que esta moda no dará soluciones a ninguno de los problemas actuales, sino solo que creará nuevos.

A continuación intentaremos describir la situación real de los biocombustibles a través de la opinión de científicos especializados, además de tratar de entender por que se le da tanto impulso a una forma de energía que resulta inviable a largo plazo. Por ultimo se intentara hacer una propuesta, sobre el tema en cuestión, para encarar el futuro.

El Movimiento Mundial por los Bosques (World Rainforest Movement, WRM), alertó en su último Boletín de Noticias, del error que supone la idea de que el uso de los biocombustibles no contribuye a las emisiones de CO2, ya que, "el volumen que se quema en un año para obtener biocombustibles contiene una cantidad de materia orgánica equivalente a cuatro siglos de vida de plantas y animales". La sustitución de petróleo por biomasa, dicen, "implica la ocupación de enormes extensiones de tierra con monocultivos".
La Unión Europea pretende que a finales de 2007, un 2% del uso del combustible que ahora utiliza provenga del biodiésel, alcanzando un 6% en 2010 y un 20% en 2020. Sin embargo, "es muy poco probable que dedique sus suelos a este tipo de cultivos ya que el coste del biocombustible es bastante más bajo si los cultivos energéticos se producen en otros países", advierte WRM
A su juicio, y si esto se hiciese a escala mundial, "la mayor parte de la superficie cultivable del planeta debería dedicarse a producir alimentos 'para coches', no 'para personas', pasando de ser excedentarios de alimentos a ser deficitarios netos".
En este sentido, la organización denuncia que los países industrializados "están mirando hacia los países subdesarrollados donde las empresas pueden apropiarse de grandes extensiones de tierra y mano de obra barata y despreocuparse del impacto ambiental que genera sus plantaciones de monocultivos, en las que se refinarán los biocombustibles, a expensas de bosques y de tierras aptas para el cultivo de alimentos".
"Los biocombustibles no se plantean cambiar el modelo actual de producción insostenible de energía destinada a un consumo insostenible y no harán más que agregar nuevos problemas", señala WRM. "Pero su peor pecado es que se disfrazan de solución", concluye.

Recientemente, Kati Vian del influyente Instituto para el Futuro, advirtió que los cambios en la agricultura será “una de las zonas cero de las turbulencias mundiales en la próxima década, durante la que se convertirá mucho más en un centro de los conflictos políticos, en un foco de innovación y diferenciación”. La principal razón es en su opinión que se va a dar un gran impulso a los biocombustibles para resolver los problemas energéticos, lo que “creará una competencia entre el uso de lo cultivado como alimento y su utilización como fuente de energía”.

“Nuestro voraz consumo energético en el Norte se enfrenta hoy a la seguridad alimentaria del Sur. Se confrontan derechos de distinta naturaleza entre personas muy alejadas entre sí. Derecho, por ejemplo, a utilizar aires acondicionados o manejar automóviles 4x4 en España, frente al derecho a alimentarse con tortillas de maíz (lo más barato de comer en América Latina) de los que están en la retaguardia de la globalización. Una nueva interferencia peligrosa y de moda que debemos tener muy en cuenta”.
David Llistar, Coordinador del Observatorio de la Deuda en la Globalización (España).
Nota de opinión publicada en El País, a raíz de una nota titulada “Los mexicanos pobres se quedan sin tortillas” en la cual se publica: “ el aumento de precio del maíz importado de Estados Unidos, que se ha disparado un 150 % (luego de que Cargill decidiera vender el maíz a los productores de biocombustibles estadounidenses), amenaza con provocar un estallido social”.

“El uso de soja o maíz con fines energéticos afectara seriamente el precio de esos granos como materias primas alimenticias por el simple hecho de que hay una demanda incremental sostenida”. Enrique Martínez, titular del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

“Mientras que cualquier esfuerzo significativo de conversión a biocombustibles será un magnífico negocio para los reyes de la agroindustria (contribuyentes de campañas políticas) como Archer Daniels Midland, ConAgra y Monsanto, no hará gran cosa para resolverle a UD. una crisis energética permanente” Matthew Savinar.

“Existe un sobre dimensionamiento o exageración sobre la contribución que el etanol hace en materia de independencia energética y ambiental y reducción de costos. Los cálculos académicos estadounidenses indican que aún dedicando toda la producción de granos, tan sólo se cubriría el 12 por ciento de la demanda energética total; mientras no cambie la política y el modelo de derroche energético (matriz energética de producción - consumo) seguirá la dependencia y fuente principal de la producción de gases de invernadero, principal responsable del cambio climático y los daños globales”.
“Actualmente la producción de etanol no es realmente rentable y por ello se canalizarán enormes subsidios gubernamentales, objetivo evidente de las grandes monopolios de producción, comercialización y biotecnología. Finalmente, cada día crece el cuestionamiento social sobre la naturaleza irracional de usar granos alimenticios para alimentar motores”
Dr. Alejandro Villamar, Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio.

Se hace evidente luego de estas declaraciones que el uso de granos para la fabricación de combustibles pondría en riesgo la ecuación alimentaria disparando el precio de los alimentos. Y como describe Lester Brown, director del Earth Policy Institute “la competición por los granos entre los 800 millones de automovilistas y los 2000 millones de personas mas pobres que hay en el mundo puede conducir a revueltas populares”.

Los lideres del mundo deberían dejar de lado la especulación política, junto con estas soluciones temporales, y asumir el problema real: el nivel insostenible de consumo de energía del mundo actual. Como afirma Ted Trainer, reconocido teórico medioambiental , “el problema no esta en encontrar formas que nos permitan continuar con el opulento estilo de vida industrial–consumista y continuar el crecimiento económico, sin reducir los recursos o dañar el medio ambiente. Esto no es ni remotamente posible”. Este autor advierte que para alcanzar una sociedad verdaderamente sustentable “Los principios esenciales deben ser niveles de vida sencillos pero materialmente suficientes, mucha menos producción, autosuficiencia local, cooperación, un sector monetario restringido, y una economía de crecimiento cero. Necesitamos una economía que nos permita vivir bien con un mínimo de actividad productiva”. Aunque aclara que difícilmente nadie del gobierno, academia medios de comunicación instituciones educativas o el publico en general este dispuesto a llevar esto adelante por ahora.

Por ahora y hasta que se llegue a una etapa de definiciones políticas, que desgraciadamente parece que llegará solo cuando el derrumbe de la sociedad adicta al petróleo en la que vivimos sea inminente, la mejor propuesta que se puede hacer para encarar el futuro colapso petrolero consiste simplemente en estar informado, poner al tanto de la situación a otros, mantener el orden financiero dentro de su casa, y tratar de ser lo más autosuficiente posible.

Viernes 6 de abril de 2007

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